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el remador que es cabezón

Categoria: Experimentales | Escrito por: LeX | Fecha: 20/07/2010


La remo de esperanzado
y de cabezón
también de argentino, de ave fénix
o de pelearla tantas veces
y de continuar parado,
una supervivencia entera negociando
con la realidad y con el deseo;
y en los trenes siempre, yéndose
inmensos, sin espacios por llenar
rebalsados de perdidos
individuos subjetivos
cuando vos crees que es azar
a nosotros nos parece que es el rumbo
del hombre común,
por lo que alcanzo espantos
tan amplios y excedidos
bostezos repentinos
con los rockstars de tus sueños
y su falta de compromiso escéptica,
que me arrinconan sin las cuerdas
rapeando, los mismos deberes
en mis orejas
y que liman
todos mis bordes rebeldes
que ya andan tan redondeados;
la mañana es más productiva
y mejor cuando hay sol,
saber adonde ir
sin la pavada de perderse
como hay mucho sin hacer
es que da, defenderse
un abismo incierto
con tanta pasión despilfarrada
y tanta presión de penumbra
urbana y oscura,
sin filos ni divergencias
para aprender a ser mejor
y ella, peleando separada
cualquier guerra
inconsistente.
Pero vos, no
no queres verme
entonces
sino harías algo
más
que dejar pasar el tiempo
y refregarte los dos ojos
cada vez que me ves en fotos,
para mirarme mejor
de una vez,
pero yo
que no pongo los puntos
y que te hago estas letras
distintas,
yo que escudriño los vuelos,
para hacerte suspirar
como lo hacen los truenos,
para provocarte como más te guste
para ponerte la piel de gallina
como da entender, los mismos miedos,
para llegar al encanto,
de caer flotando
en los panqueques que cocino
flexibilidad en el humo y un alarido
para morder la tierra
y su polvo de olvido,
saborear lo más amargo de la penumbra
sin abandonar la mirada en el cielo,
algo más
que intentarlo
ojala me dejaras,
que te haga más cosas
para aflojar nuestro destino
escindido;
Pero vos, no
ni lees,
estas líneas
que me rompen único,
sin curarme nada,
para perder la piel como un reptil
la otra muerte, de un personaje gastado
en tanto atrevimiento fresco
y tanta herida marchita
asida.
Una repetición se desdobla
como la conciencia
de tu percepción,
y ahora yo me hago impulso
en la potencia germinando,
para ser lo que quieras
que queramos
sin ninguna ingenuidad.
Hay, dos como vos
titiritera,
y mostrabas muy poco
de lo importante
para pedir siempre demasiado,
llama entonces, antes
que se apague la llamarada
y se descubra el misterio
o la farsa detrás de tu mirada.


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