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Concejo de Experimentados

Categoria: Opinión y Ciencias | Escrito por: Ramiro Díaz García | Fecha: 30/07/2010

Concejo de Experimentados

Dedicado a mi hijo Felipe Díaz García, que patea mucho cuando le hablo en la panza de Marie que la amo.

Los griegos hace veinticuatro siglos tenían un Concejo de Ancianos. Personas de edad que habían pasado por experiencias que eran tenidas en cuenta para que asesoren a los gobernantes y le trasmitan su conocimiento e incluso para evitar que caigan en los errores ya cometidos en el ámbito de la “res publica”, la cosa pública. Los diferentes Imperios, Monarquías e incluso Democracias Constitucionales tenían (y tienen) Asesores o Consejeros, técnicos en definitiva, que rodean al centro del Poder que está compuesto por una persona en casi todos los casos que definen la orden que luego se cumplirá en la realidad si, en efecto, funciona el Poder. Si la orden no se cumple estamos en presencia de una falta de Poder y de una figura que es meramente decorativa y está nombrada con un título.

La propuesta que se me ocurrió no tiene en si misma el origen histórico, no se me apareció la idea simplemente por tomar esos modelos porque varía en su conformación y en el modo de operar en el Poder Político. Yo caminaba por la calle Whelan de la Ciudad de General Rodríguez y miraba como el conservadurismo se apoderó del crecimiento y el desarrollo de la cultura. Un inmenso vacío se apoderó solapadamente en mí. Ese estancamiento es sobre todas las cosas intelectual. En mi Ciudad no hay una librería de tinte histórico-filosófico real, con ello no quiero ofender a nadie, pero los cuatro o cinco negocios que venden libros no pasan de autores como García Márquez o Coelho. Además de toda esa cuestión de los libros de auto ayuda de tendencia mística copiada de Oriente pero traducida a Occidente. Ni un Saramago, ni un Sartre, ni un Camus, ni un Platón. Nada de nada. En las pocas Bibliotecas que hay se encuentran libros estadísticos de autores sistémicos que solamente se limitan a entregar datos sin reciclar la información o revisarla; o autores clásicos literarios extemporáneos.

El estancamiento cultural es atroz. Desde 1989 gobierna mi Ciudad el Partido Justicialista, aquél que alguna vez quiso proyectar lo material por sobre lo intelectual en palabras de su líder, Perón. Alpargatas si, libros no. La ignorancia, como es sabido, ayuda a la dominación, el alejamiento del conocimiento hace más simples las cosas, simplifica la ecuación, como los matemáticos cuando anulan un número positivo con uno negativo. Si una persona no sabe de algo, me pregunto: ¿Qué puede discutir? ¿Qué puede debatir? Su limitación estará dada por su realidad: “necesito eso”, “me hace falta aquello”. Por ejemplo, “no tengo gas natural” a lo cual el funcionario replicará con un par de garrafas para que se solucione el conflicto a corto plazo y la persona ante su desesperación calle y otorgue. Y olvide y vote recordando la ayuda de “el buen funcionario que solucionó su problema”. Pero la cuestión estructural, de fondo, el problema estructural que funda la necesidad, se soluciona con proyección sustancial y con un planteo doctrinario que haga del presupuesto un elemento de verdadero uso y de una utilidad intempestiva-real, de una verdadera herramienta de crecimiento y soluciones que focalice las necesidades y no ponga un parche provisorio sino que ataque el problema de la demanda de la precariedad y tome el toro por las astas eliminando lo-necesario elemental para la población que vive en el hacinamiento y la indigencia. Esto parece simple. Y en verdad que lo es. Cuando escucho hablar a los políticos de que muchos problemas necesitan del largo plazo ello me produce una sensación bipolar, me da risa y me da depresión. Quiero burlarme y quiero replicarlos a insultos. Y quiero darles la solución, fundamentar esa ironía y odio con una propuesta. La Política es la herramienta, jamás voy a dudar de ello, no me hizo alejar de ella ni siquiera el Neoliberalismo con su apatía corrupta, siempre voy a confiar en la Política como medio, como el elemento más poderoso y verdadero en la creación de una sociedad que progrese. Por allí aparecen las mentirosas ONGs con su mierda barata y su discursito de que la “política es mala y corrupta”. Yo siempre discuto en ese sentido y contesto: “que haya políticos corruptos no significa que la Política sea corrupta, hay políticos que nunca tocaron un centavo”. Y cuando aparecen con la berreteada de “esos tipos que viven de la Política” les contesto: “por supuesto que deben vivir de la política y de un sueldo digno así se presta menos a la coima y pueden desarrollar su función para el pueblo y no para sectores elitistas pseudos-oligárquicos que hacen Lobbie desde su Corporación ¿O quieren un Estado Corporativista al estilo Fascismo Italiano de Mussolini?”. Además las ONGs tienen la característica de partir de la base de un Estado pequeño por lo que ellas deben ocupar el lugar en donde lo-Público está ausente. Yo miraba por TV como una ONG muy conocida le daba té caliente en la calle a los que duermen a cielo abierto, con su dirigente diciendo “en la Argentina cada dos mil quinientas personas una vive en la calle”. Eso, precisamente, no es una función de un organismo pseudos-público o si se quiere privado. Es función del Estado hacer viviendas o refugios para los indigentes. No es que no valore la buena intención de esta gente, lo que digo es que tengan la suficiente presión para que la cuestión no se solucione por la solidaridad o la compasión de las donaciones o la dádiva sino que el Estado tiene la obligación, que surge y está dispuesta en la Constitución Nacional, de cubrir estas necesidades básicas. El Estado debe intervenir, ser una maquinaria de lucha contra la indigencia tomando un papel central e intervencionista.El Estado debe imponerse y ejercer el Poder y al que no le guste o critique “por que el gasto público es alto y hay que pagar la deuda externa” que se vaya a vivir a Suiza o que vote al PRO. La esfera privada tiene buenas intenciones, las cuales valoro, pero sólo tienen recursos limitados que provienen del bolsillo de los particulares. Pero no se trata de otorgar una “ayudita pasajera” y quedar bien en televisión. Ni tampoco seguir con el mensaje “seamos solidarios”. El Estado tiene una obligación y si verderamente quieren ayudar que propongan proyectos de ley con datos e investigaciones socio-económicas. Lo mismo ocurre con la protección del medio ambiente. Si quieren defender la Naturaleza háganlo pero desde la esfera pública que es donde reside el verdadero Poder y donde hay recursos y coerción para quienes no cumplen con las reglas.

Caminando por la calle Whelan, en donde todo se limita a comercios, (mi papá tuvo un juguetería con el nombre de la calle durante veinte años y ahora tiene el local en la calle Pellegrini a media cuadra de allí y aclaro esto porque no tengo nada contra los comerciantes), una tarde me crucé con el “viejo” (dicho con todo respeto) Elizalde, un Radical de pura sepa, de toda la vida, con el cual yo tenía una buena relación y a quien yo me acercaba en largas charlas para evitar que los mayores logren maniatarme. En ese momento, allá por el año 1999, yo era el Presidente de Juventud Radical de mi Ciudad. Y tenía ( y tengo) una fuerza interior que me llevaba a planificar ideas todo el tiempo, quería impulsar proyectos para los jóvenes, tenía una idea permanente que era establecer una Escuela Política para formar dirigentes, quería hacer una biblioteca de autores progresistas, hacer cursos pre-universitarios para los alumnos secundarios, fomentar los Centros de Estudiantes en los colegios secundarios (los cuales no existen en esa Ciudad), hacer fiestas para que toquen bandas de Rock y de Folclore, editar una revista mensual en donde escriban solamente jóvenes, fundar una Carta Orgánica Doctrinaria de General Rodríguez, encontrar la forma de propulsar un sistema de becas no solamente por falta de recursos sino por inteligencia a través de concursos, crear un Ateneo Radical de la Juventud para tener un lugar propio y no tener que depender del Comité de mayores. Y yo encontraba en Elizalde a una persona mayor que me escuchaba, que seguía atentamente mis demandas y mi impulso, mi locura desmedida, mi utópico pensar que carecía de un elemento esencial para llevar a cabo mis ideas: el dinero.

Y en esa calle un día me lo encuentro y el “viejo” me dice: “Mirá pibe, lo que me decís es muy lindo pero vos tenés que hacer una cosa, en la actualidad tenemos cuatro concejales que aportan al Comité el diez por ciento de lo que cobran en el Concejo Deliberante. Además el Comité recibe plata de afiliados y tiene un fondo. De esa plata tenés que pedirle el quince por ciento del total para la Juventud y ahí recién podes empezar a proyectar, pensar las cosas antes, en el a priori, es como construir castillos en la arena”. No olvido esas palabras, ni las olvidaré nunca.

A posteriori de esa charla, mi vivacidad y mi impulso ideológico propio del ensoñamiento delirante de la adolescencia cayó a la tierra desde las más altas nubes, desde lo más alto del cielo hasta el centro de lo-terrenal. El mundo de las ideas necesita de un soporte, de un apoyo porque el materialismo es así de simple y cruel, así de directo y sencillo.

Pero la cuestión era: ¿Cómo hago esto? ¿Cómo consigo que se plantee que la Juventud necesitaba fondos? En el sistema interno de la UCR hay lo que se denomina “Delegado al Comité de Mayores” que se elige por votación luego de la elección del Comité de Juventud y tiene voz y voto en las decisiones de dicho Comité. Y precisamente nuestra delegada al Comité de mayores de ese entonces me dijo que ella no estaba dispuesta a aceptar impulsar la propuesta de solicitar un porcentaje de lo que ingresaba al Órgano máximo del distrito. Era una cuestión sencilla que dilucidé tiempo después: yo pertenecía a la línea del MO.DE.SO. (Movimiento para la Democracia Social) y ella a la CON (Corriente de Opinión Nacional). El primero dirigido por Leopoldo Moreau y el segundo por Fredy Storani. Y lo que ella no quería es que yo obtenga mas poder y me llevara todos los laureles, con lo cual opacaría mi proyección a futuro. Yo sé que esa idea se la instalaron en la cabeza gente a la cual ella respondía porque me contestó con un “no” rotundo dos días después.

Comencé a notar que muchos concejales me miraban mal, hasta los mismos que pertenecían a mi línea y noté que había un clima enrarecido para mi persona. La idea del “viejo” yo la estaba desparramando por todos lados y muchos de los que me llevaron a la Presidencia de la JR me apoyaban fervientemente y me defendían llegando a tomarse a puños con los que no estaban de acuerdo, no por la idea, sino, simplemente, para evitar que yo crezca políticamente para pelear una futura Concejalía. La Política es tan hermosa que tiene esas cosas, las pasiones se enarbolan y los sentimientos se apoderan de la Razón.

Entonces llamé a reunión Extraordinaria de la JR para tratar el tema. Recuerdo que me puse un saco azul marino y una corbata del mismo color con pintitas blancas, un jeans azul y mis borceguíes. Quería llamar la atención. Las autoridades y los vocales llegaron una hora después y vinieron casi todos. En mi discurso dije que “la plata del Comité Mayores también era propiedad nuestra ya que nuestra labor en las internas como en las elecciones generales fue fundamental”, que teníamos una padrón de más de mil afiliados y que no podíamos vender rifas porque ese dinero eran “migajas” para lograr nuestro cometido final que era lograr obras efectivas e importantes para los jóvenes de la Ciudad. Que en forma urgente “debíamos enfrentarnos al Comité de Mayores para pedir lo que por derecho nos pertenecía” y que los que salíamos a pegar carteles -mientras ellos comían pizza- éramos nosotros. Que siempre nos llamaban para trabajar y hacer el trabajo de la “calle” pero que nos marginaban a la hora de consultar por las candidaturas. Y en mi odio llamé a que si no nos daban los fondos “íbamos a formar otra línea y vernos las caras en las internas”, el deporte nacional de la UCR. Y sometí el tema a votación. “Quienes están a favor de enviar una Carta al Comité a fin de solicitar una reunión para pedir el quince por ciento de los fondos recibidos por Concejales y demás ingresos que levanten la mano” Siete personas lo hicieron. “Quienes están en contra que levanten la mano” Lo hicieron seis personas. En ese momento había cincuenta personas, algunos mayores, viendo la reunión, podría haberla hecho privada pero dejé que estén presentes “mientras no perturben a los integrantes ni hablen”, dejé que fuera pública. Los gritos de emoción se elevaron al cielo, todos se abrazaban, otros me insultaban e incluso me amenazaban lo que generó enfrentamientos de puño y sillas que volaban, hasta llegue a ver un arma de fuego en un instante, de una persona mayor. Pero eso no me aminoró. Me agrandé, los momentos difíciles me hacen más fuerte, siempre eso fue una característica de mi personalidad. Será por que me gusta hacerme el mártir, o ser eje de discusiones, quizás por la personalidad tan temperamental de mi padre que en vez de hablar grita y me determinó un carácter polémico pero decisivo, la severidad y conservadurismo de los valores de mi madre que instalaron en mi persona sobriedad y cierta tenacidad obsesiva por lograr lo que quiero, lo que si sé es que no me amedrenta nada, ni le tengo miedo a las propuesta de cambios. Al fin y al cabo para hacer Política Democrática se necesitan dos: nosotros y el enemigo.

Entonces escribí una carta dirigida al Presidente del Comité solicitando una reunión para que se dirima mi pedido. Quizás mi error fue no tener muñeca política ni experiencia y querer imponer mi pedido de una manera institucional. Quizás me comí el cuento de la democracia interna del Partido Quizás me faltó “rosca” que es esa especie de buscar consenso agarrando a los miembros de mayores de a uno y convencerlos, explicarles, ser mas sustancial y fundamentar mi pedido sin tanto formalismo. Pequé de intempestivo pero tenía veintiún años y leía a Nietzsche influenciándome que decía: “El Poder no se pide, se toma”.

Sentado en la biblioteca parlante de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires me fui a un rincón de una de esas largas y antiguas mesas con mi amigo Ricardo Moreli que se especializaba en Derecho Público. Me decía: “Vos estás demente, pedile los que quieras pero la caja no se toca Ramiro”. A lo cual le contesté. “gracias por tu ayuda, en vez de alentarme me decís algo que ya lo sé, Ricardo ayudame”. Por momentos se quedaba pensativo y me miraba, luego volvía a su introspección. Hasta que en un momento me dijo: “¿Cuál es el porcentaje de afiliados de JR del total del padrón?”. “Y una sexta parte” le contesté. “Pedíle el quince por ciento basándote en el artículo de los Nuevos Derechos y Garantías de la Constitución, en donde está que los partidos políticos deben administrarse e inventa un fundamento de que vos como representante de esa parte del padrón necesitás de fondos para llevar adelante tu función y que negártelo sería negárselo a esas mil personas que esperan de vos lo mejor para ellas”. Lo miré y le dije: “está bueno, eso, ¿eh? Pero ya lo sabía Moreli”. Y los dos sonreímos.

Una vez redactada la carta se la entregué al Presidente. El Comité de mayores nunca lo puso en el orden del día en la reunión y rechazó la propuesta dejando la carta a la deriva como un pedido de un extraño. Los argumentos eran: “que esos chicos trabajen como nosotros en el 83 con Alfonsín que pateábamos la calle” lo cual es una verdadera estupidez comparar el 83 con el 99, en el inicio de la Democracia la gente venía al Comité a afilarse sola y ofrecía lugares para fundar Ateneos e incluso donaban dinero y casas para la causa radical. Los recursos eran mucho mas cuantiosos e ingresaron al Poder Legislativo como a la Administración Pública personas que no lo esperaban ya que nadie preveía que Raúl saqué el 52 por ciento de los votos.. “Que se creen estos insolentes, que se la van a llevar de arriba, que hagan rifas, eventos como nosotros”. Eso también es otra mentira ya que, vuelvo a repetir, por aquellos año del nacimiento de la Democracia las rifas se vendían de a diez números “Pero, ¿Desde cuándo éstos mocosos son tan atrevidos?”. “Ven lo que pasa, les das la mano y te toman el codo”. Y tonterías por el estilo. Pero yo me llamé al silencio. Realmente quedé aturdido esos tipos con sus años de experiencia me dieron una lección: aprendé a negociar antes que imponer tus ideas por lagunas de derecho Mi derrota fue aplastante. Dos personas del MO.DE.SO. vinieron a hablarme, los demás se callaron. Uno fue Santiago Nino, Presidente del MO.DE.SO. en ese entonces, que me dijo: “Yo te entiendo y te banco pero busca otro mecanismo para generar plata, dejá de meterme en quilombos”. Y otro fue mi amigo Augusto Thibaud que era Concejal y con su especial tono de voz que tenía me dijo: “Ay, Ramiro, estas cosas que se te ocurren. Ay, muchacho, no entiendo por qué no hablaste conmigo antes o con alguien, tenés que luchar para conseguir lo que querés, en la Política no hay lógica de formalismo que se cumplen por arte de magia. Igual quiero que sepas que yo estoy de acuerdo con vos pero te faltó politiquear un poco”.

Y toda esta cuestión de la experiencia, este pequeño evento en mi vida que tenía buenas intenciones y que juro que no tenía la finalidad de aumentar mi poder o proyectarme sino todo lo contrario, mi objetivo se basaba en tener dinero para llevar adelante mis proyectos, toda esta cuestión empírica me llevó a pensar en que es necesario de las personas experimentadas para que ayuden a los nuevos, a los jóvenes y adultos que ejercen la Política.

El Concejo de Experimentados tendría que tener las siguientes características:

- Se conformaría de veinte personas mayores de 55 años con quince años de afiliación a un partido con militancia efectiva o diez años en el ejercicio de algún cargo público sea cual fuere en cualquiera de los tres poderes del Estado sea Nacional, Provincial o Municipal. Esa es la condición previa para postularse al cargo.
- Se elegirán en una boleta separada a la de los Concejales.
- Con el 5 % de los votos ingresa un Experimentado lo cual va a dar lugar a que las minorías puedan integrar el Concejo de Experimentados. La forma para dirimir luego del piso del 5% tendría que ser por el sistema DHunt, es decir, una vez pasado el piso, quien supere ese número le dará lugar a que ingrese otro Experimentado.
- Los cargos durarán dos años con posibilidad de ser electo hasta tres veces consecutivas.
- Lo que se votaría en el recinto son Dictámenes que se presentarán como proyectos en temas en donde la experiencia fundamenta que las Ordenanzas del Concejo Deliberante poseen un error que debe probarse con hechos empíricos. También revisarían los actos administrativos del Intendente y de las Secretarías que conforman el Poder Ejecutivo Municipal.
- Este Concejo de Experimentados es una propuesta para los Municipios de la Provincia de Buenos Aires y deberían ser creados por Ley Provincial y, en lo posible, ser agregados a la Constitución de la Provincia.
- Existirían dos clases de Dictámenes: los vinculantes que son de cumplimiento obligatorio y modificarían la Ordenanza o el acto administrativo del Ejecutivo y deben tener el 60% de la totalidad de los votos de los presentes. Y los no vinculantes cuando en la votación no se llegue a ese porcentaje.
- El Intendente deberá presentarse una vez por mes a las sesiones de este Consejo -que se reunirá en forma ordinaria una vez por semana- y dar un resumen de su actividad; lo podrá hacer por escrito o en forma oral.
- Los Concejales podrán pedir “Consejo a los Experimentados” para los proyectos de Ordenanza y que los mismos den su opinión, no vinculante, con respecto al proyecto tratado.
- Cada Experimentado al presentar proyecto de Dictamen deberá fundarse en hechos pasados para corregir la Ordenanza en vigencia o para crear un proyecto sobre un tema que nunca se llevó a cabo por los diferentes Golpes de Estado en donde la Democracia fue coartada y se paralizaron las ideas que se querían llevar adelante. Ello implica darle a esa generación la posibilidad de regresar a lo que quedó en la nada por los autoritarismos militares.
- La forma de remoción y el sueldo será igual al régimen que tienen los Concejales.
- El Concejo de Experimentados sesionará en un lugar propio y cada Experimentado podrá tener hasta tres asesores que cobrarán el 50% del sueldo que recibe el Experimentado.

La persona con experiencia posee conocimiento que no implica que sea la verdad absoluta. Pero dicha experiencia no debe subestimarse, debe aprovecharse y ser utilizada para maximizar los recursos del presupuesto y hacer un Estado intervencionista, activo y que no vuelva a caer en los mismos errores. Además el grado de inteligencia y conocimiento de los concejales muchas veces no es óptimo, son personas que llegan a la Política por tener votos o por acomodo. Pero todos sabemos que el grado de ignorancia es alto y que no están preparados intelectualmente con lo que se limitan a presentar proyectos de Ordenanzas copiados o enviados por personas que manejan la política a nivel provincial. El experimentado dadas las condiciones previas que debe poseer para acceder al cargo otorga cierta pauta de que son personas con conocimiento en el ámbito de la administración de un Municipio.
De todas maneras, posteriormente, haré un trabajo de características académicas con respecto a este tema que se originó por un recuerdo de mi adolescencia. Esto es tan sólo el conocimiento otorgado a grosso modo para que lo entienda cualquier persona.
Espero que sea comprensible. Y cualquier idea que no se me ocurrió o alguna laguna que se me escapó puede ser comentada e incluso aconsejada. Del debate y la tormenta de ideas se genera el saber, en ello soy plenamente Socrático. Mis saludos.


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